La Familia Musulmana. Especificidades y Estructuras.

En el nombre de Allah, el Clemente, el Misericordioso.

Que la paz y las bendiciones de nuestro Señor sean sobre el último de Sus mensajeros, el Profeta Mohammed, hijo de Abdu-Allah.

En la medida en la que el individuo es la piedra angular en la construcción de toda sociedad, así como de su supervivencia, el Islam ha previsto la educación de éste. Del mismo modo Dios el Altísimo ha previsto la institución de un medio a través del cual el individuo podrá nacer y progresar con el fin de estar plenamente capacitado para cumplir con sus responsabilidades en la tierra. Dios ha hablado así en el Sagrado Corán: “Y cuando tu Señor dijo a los ángeles: Voy a poner en la tierra a un representante Mío” (Sura 2, 30).

Con el propósito de que el ser humano pueda prosperar y cumplir con su “fitra” (naturaleza específica), Dios le ha dado una vida en pareja.

“Y parte de Sus signos es que os creó esposas sacadas de vosotros mismos para que encontrarais sosiego en ellas y puso entre vosotros amor y misericordia” (Sura 30, 21).

En Su Bondad, Dios el Altísimo ha suscitado entre el hombre y la mujer una atracción natural, tanto física como psíquica: por un lado, ésta garantiza el amor necesario entre la pareja, y por otro lado permite que se cumpla el orden de Dios, a través de la procreación, de la perpetuación de la especie humana. Dios el Altísimo ha querido que la pareja sea establecida en el marco del matrimonio para favorecer la estabilidad de cada uno. Así pues, en el matrimonio los sentimientos religiosos y humanos pueden surgir.

La fe es el eje fundamental sobre el cual se cimienta el matrimonio. Dios el Altísimo, en efecto dice: “Los creyentes y las creyentes son amigos aliados unos de otros, ordenan lo reconocido como bueno y prohíben lo reprobable, establecen el salat, entregan el zakat y obedecen a Allah y a Su mensajero. A esos Allah les hará entrar en Su misericordia; es cierto que Allah es Poderoso, Sabio” (Sura 9, 71).

Dios no ha querido que el hombre sea un opresor y la mujer una oprimida, explotada: ¡esto no habría sido racional! Él ha insistido sobre la igualdad de ambos como seres humanos que son: “A quien haya obrado con rectitud sea varón o hembra, siendo creyente, le haremos vivir una buena vida y le daremos una recompensa que le corresponda por lo mejor que haya hecho” (Sura 16, 97).

Hombre y mujer tienen, por tanto, idéntica responsabilidad en materia de piedad (devoción religiosa); sin embargo Dios los ha creado complementarios: cada uno tiene en esta tierra ocupaciones y responsabilidades prioritarias específicas, lo que no excluye de ningún modo que se ayuden mutuamente. Esta especificidad de cada sexo puede leerse en el siguiente versículo: “Los hombres tendrán una parte de lo que se hayan ganado y las mujeres tendrán una parte de lo que se hayan ganado” (Sura 4, 32).

Aquellos que se ayudan mutuamente, aquellos que forman una verdadera pareja, cada uno de ellos representa para el otro protección, calor e intimidad, como así lo explica de forma excelente Dios el Altísimo: “Ellas son un vestido para vosotros y vosotros sois un vestido para ellas” (Sura 2, 187).

La pareja es el espacio privado del ser humano, pero al mismo tiempo tiene un aspecto social. Ésta está inserta en una familia más vasta, constituida por ascendientes y descendientes. La familia enriquecida por las relaciones de filiación y de alianza, se rige por reglas morales inexistentes en el mundo animal. La familia en el Islam tiene derechos sobre el individuo: “Les dijimos: No adoraréis a otro que Allah, haréis el bien a vuestros padres así como a los parientes” (Sura 2, 83).

En el Islam el hecho de conservar los lazos familiares y de cumplir con las obligaciones hacia la familia es una orden divina que debe ser absolutamente respetada. En el interior de la familia musulmana, cada uno tiene sus obligaciones y sus derechos; cada cual tiene derecho a un máximo respeto y afecto de los suyos. Abuelos, padres e hijos deben estar todos unidos entorno a un mismo principio: la adoración a Dios y la aplicación correcta de Su Ley Revelada: ya que la Ley Revelada es el eje que rige los principios que conforman la trama del tejido social. Conflictos tales como el “conflicto generacional” no tienen cabida en el Islam. El rechazo a los ancianos y la dejadez de los jóvenes no forman parte de la moral islámica. El amor, el afecto ofrecido los unos a los otros toman la forma de obligaciones de culto, divinas, en la medida en la que Dios (Glorificado sea) nos enseña esta verdad.

“Tu Señor te ha ordenado que sólo lo adoréis a Él y que hagáis el bien con los padres, y si alguno de ellos, o a los dos juntos, les llega la vejez junto a ti, no les digas uff ni los rechaces, sino que háblales con buenas palabras. Baja sobre ellos el ala de la humildad que viene de la misericordia y di: ¡Señor mío! Ten misericordia de ellos, al igual que ellos me criaron cuando era pequeño” (Sura 17, 23-24).

La familia es una institución fundamental sobre la cual se apoya toda la actividad que tiende hacia una sociedad próspera, así como al buen futuro de las generaciones. La familia se construye sobre los principios que administran las relaciones entre el hombre y la mujer, en la pareja, así como las relaciones con sus familiares respectivos y con sus hijos comunes. Esta relación de familia se amplía al entrar en contacto y establecer alianzas con otras familias. Una familia se inserta además dentro de un vecindario y de una toda una comunidad. Si cada familia protege los principios básicos del Islam, que son los principios que salvaguardan a la familia en sí misma, esto significa la protección de toda la comunidad. ¡Si la familia está sana, la sociedad estará sana! Esto es por lo que, en la Revelación divina, Dios el Altísimo, ha concedido una gran importancia a todos los factores que permiten asegurar la estabilidad en las relaciones familiares y sociales: una buena comprensión de los principales fundamentos que rigen los lazos familiares, así como una buena puesta en práctica de estos principios, harán evolucionar al mismo tiempo a la familia y a la sociedad hacia el Bien.

Los lazos familiares armoniosos deben ser el preludio de una sociedad de bien, esta es la fraternidad en el Islam, así pues Dios el Altísimo nos dice: “Los creyentes son, en realidad, hermanos; reconciliad pues a vuestros hermanos y temed a Allah para que se os pueda dar misericordia” (Sura 49, 10).

Una sociedad fraternal, armoniosa, es garantía del cumplimiento del objetivo supremo por el cual el ser humano fue creado: la adoración a Dios el Único.

“Y no he creado a los genios y hombres sino para que me adorén” (Sura 51, 56).

La Familia Musulmana. Especificidades y Estructuras.
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