Carta de un Muyahid a su Esposa. “En Español”

Dedicado a mi princesa:

Esta es una carta real, que un hermano musulmán, envió a su amada esposa:

Nunca te quejaste cuando sabias que no tendríamos nada. Te conformabas con tener solo lo poquito que necesitabas.

Donde otras se abrían marchado o quejado, tú nunca mostraste un atisbo de descontento.

Tú entendías que lo que estaba escrito era lo que comeríamos.

Nunca me queje de lo que me pusiste sobre la mesa, porque sabía que fueron tus manos las que lo trajeron a mí.

Cuando no tenía nada, te tenía a ti.

Depositaste tu confianza en tu “RABB” y a su vez, me seguiste a mí. Nunca tuve que cuestionar tu confianza, ya que mis secretos, mi honor, y mi “Dinn” estaban a salvo contigo.

Ambos sabemos los apuros que tuviste que soportar simplemente por estar conmigo, pero ni una palabra dijiste. Fuiste fuerte, y a la vez, me hiciste fuerte.

Donde otras se apresuraban a complacer sus deseos, tú fuiste la esencia de “TAQUA“.

Como vanguardia para esta UMMA te ocultaste. La vida fue fácil contigo y vino de forma natural.

Tú fuiste una extensión de mí mismo, y yo no necesitaba terminar mis palabras, porque… ¿Quién me conocía mejor que tú?

Conocías muy bien donde estaba tu  sitio, que era a mi lado.

Son las pequeñas cosas que definen a una persona, y tú, fácilmente me tendrías ahí durante toda una vida.

La manera en que me mirabas con fuego en tus ojos, me demostraba que yo era el único para ti.

Tú  me robaste el corazón y lo escondiste.

Amaba tus celos, y me encantaba tomarte el pelo pensando en otras, solo para saber cuan querido yo era para ti.

¿Qué posibilidades podía tener shaitan cuando tú asegurabas y demostrabas que el rezo de FAJR era la más fácil de todas las oraciones?

Me encantaba saber que me abandonarías en un instante para realizar un ayuno voluntario…

Me encantaba saber que el “HAQQ” era más querido para ti, que yo y todas las joyas del mundo.

Mirarte me hacía sonreír, mientras me pregunto si mi corazón alguna vez podía querer a otra.

Nunca encontraras un diamante en las manos de otro, de la misma manera que nuestro diamante, merece ser llevado en tus manos.

Podríamos tenerlo todo mi amor, pero..  ¿Quién vende el paraíso a cambio de una hora de placer pasajero?

En ti, UMM**********, está la lealtad de mis hijos. Ellos amaran lo que nosotros amamos. Ellos amaran a ALLAH, el más glorificado, el más elevado.

Ellos amaran a aquellos que nunca han conocido, pero que desearan conocer. Ellos los querrán más y mejor que nosotros.

Ellos amaran a los Profetas (a.s.) y a los mejores de los sahaba (r.a).

Ellos vivirán para hacer honor a una declaración:

Otros caerán debido al peso de la misma, pero no nuestros hijos. Sus corazones la latirán, sus palabras la testificaran, y sus manos, la llevaran.

Por favor, no pienses que te he abandonado.

Piensa que en este mundo no hay nada más querido para mí, que el minuto en el que entro a casa, sabiendo lo que me espera tras esa puerta.

Me he marchado a buscar un lugar mejor para nosotros. Me he marchado a sellar el mejor de TODOS LOS PACTOS.

Lo he  visto escrito, que si das tu vida, la eternidad será nuestra.

Lo he  visto escrito mi princesa, que todo esto no es más que una prueba.

Y nunca tengo ninguna duda, que aquel que nos promete, y cuya palabra es la verdad, debe amarme muchísimo, porque te entrego a mí, y TU fuiste lo más difícil de abandonar.

Dicen que nuestra mente no puede comprender lo que nos espera. Que la tristeza será olvidada.

Y también dicen que el ojo aún no ha visto y el oído jamás ha escuchado las maravillas que nos esperan en nuestro nuevo hogar.

Hablan de ríos de miel MI AMOR, hablan de ríos de leche, y de vino que no embriaga.

Hablan de perlas y de tronos de oro. Hablan de almizcle y de suaves brisas de paz y de felicidad.

No es justo que me vaya a ver esta tierra tan lejana para llevarte a ti y a nuestros hijos?

Temo que las puertas de la oportunidad se cierren ante mí, Mi amor.

Temo que otros escuchen lo que yo oí y se apresuren hacia ese lugar, y no tenga nada que ofrecerte.

Sé que enviaras a nuestros hijos a buscar a su padre. Diles que me encontraran en cada batalla, en cada lucha donde la bandera negra sea ondeada.

Diles que el dolor no será más que un pellizco y que verán lo que yo veo. Que ellos verán los bellos pájaros que vienen a recibirles.

Diles que los ángeles les llamaran por los mejores de los nombres, y sobre todo, que Allah, el Único, el Eterno, estará complacido con ellos.

Una vez te dije que solo dos cosas podrían llevarme para siempre, Tú y La Muerte.

Mi vida estaba contigo, pero ahora debo casarme otra vez. Debo casarme con aquello que se me prometió el día que nací.

Debo casarme con mi FE, y debido a ello debo casarme con la muerte.

Después de la Muerte, llegara el Día del Juicio Final, y si me mantengo firme y junto a los mejores de la creación, con el permiso de Allah, señor de los Cielos y la Tierra, rogare por TI.

Nadie merece más que TÚ estar a mi lado en esta vida. Por lo tanto, porque habría de desear a otra persona en la Próxima?

FIN.

Como nos conmovió esta carta!. Compartela si a ti también te emociona.

Carta de un Muyahid a su Esposa. “En Español”
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