Algunos consejos para padres musulmanes

Consejos para padres musulmanes

Luqmán habló así a su hijo, amonestándole: “¡Oh mi querido hijo! No atribuyas poderes divinos a nada junto con Dios: pues, ¡ciertamente, esa atribución de divinidad es en verdad una ofensa enorme!” (31:13)

“¡Oh mi querido hijo,” prosiguió Luqmán, “en verdad, aunque se trate de algo del peso de un grano de mostaza, y estuviera oculto dentro de una roca, o en los cielos, o en la tierra, Dios lo sacará a la luz: pues, ciertamente, Dios es inescrutable en Su sabiduría, consciente de todo!
“¡Oh mi querido hijo! Sé constante en la oración, ordena la conducta recta y prohíbe la conducta inmoral, y soporta con paciencia lo malo que te suceda: ¡esto es, ciertamente, algo que requiere de la mayor determinación!
“Y no apartes la mejilla de la gente por soberbia, ni camines por la tierra con arrogancia: pues, ciertamente, Dios no ama a quien, por presunción, actúa de forma jactanciosa. Así pues, camina con modestia, y baja la voz: pues, ciertamente, la voz más desagradable es la voz estridente del asno….” (31:16-19)

Uno de los grandes problemas con el que nos enfrentamos los padres y las madres musulmanes, tanto en Occidente como en el resto del planeta, es que nadie está a salvo de los aspectos negativos de la omnipresente cultura materialista. Lo que mantendrá a nuestros hijos por el buen camino es una relación sólida, sincera, real y verdadera con Al-láh, el misericordioso.

Si podemos lograr que cada uno de nuestros hijos desarrolle este fuerte vínculo amoroso con Al-láh, la batalla está ganada y nuestros hijos, por ellos mismos, querrán sentir este vínculo divino y conocer los medios que pueden fortalecer esta relación, como, entre otras cosas, adquirir un mayor conocimiento del islam y aprender el árabe, así como los diversos modos de vida y de culturas del islam. Por otro lado, si les imponemos todo esto pero no tienen una relación íntima y sincera con Al-láh, nunca tendremos garantía de que continúen interesados en estos temas cuando crezcan.

familia religiosa
Algunos consejos

1.La primera cosa que deberían hacer los padres es darse cuenta de la magnitud del problema. Ningún ser humano puede combatir los elementos omnipresentes del materialismo por él mismo, o incluso con la ayuda de la comunidad. Sólo podemos pedir ayuda a Al-láh. Los padres deben pedir la ayuda de Al-láh de forma regular y activa para que sus hijos se mantengan conscientes de su Creador con devoción. Nuestro amado Profeta (saws) aseguró que los du’as de un padre son escuchados. Por consiguiente, los du’as es la principal arma contra los efectos demoníacos de la cultura consumista y hedonista a la que estamos todos expuestos de forma constante. Además, cuando un padre le suplica a Dios diariamente, con dolor y angustia, para salvar a sus hijos de estas tentaciones, ¿cómo no va a responder Al-láh a esta sincera petición?

2.La segunda cosa es mostrar a los niños el buen ejemplo de uno mismo, en especial con la devoción y el amor a Al-láh. Los hijos deberían ver a sus padres adorar abiertamente a Al-láh y escuchar a su madre y a su padre hablar con amor de Al-láh, con sinceridad y afecto. Esto afecta profundamente a los hijos.

3. En tercer lugar, los niños deberían ver que sus padres no se sienten afectados por las cosas mundanas; si los padres están constantemente obsesionados por el dinero o los placeres efímeros, naturalmente los hijos tenderán a hacer lo mismo, o peor. Si se obtiene algo, los padres deben expresar su agradecimiento a Al-láh. Si se pierde, los padres no deben caer en el desespero como si fuera el fin del mundo. Los niños deben aprender el valor de las cosas para que así sepan agradecer, en lugar de convertirse en derrochadores y desagradecidos. No deben ver en los padres un amor excesivo por las cosas mundanas.

4.Cuarto, los padres deben hablar a sus hijos, desde el principio, de las cosas buenas del islam, así como de los aspectos positivos de las culturas con las que conviven. No es bueno condenar cualquier cultura en su totalidad, pues todas tienen aspectos positivos. Los niños deben aprender a diferenciar y aceptar los aspectos positivos de las culturas y dejar a un lado las cosas negativas. Constantemente debemos hablarles sobre los peligros de la cultura materialista.

5.Quinto, debemos animar y felicitar a los niños cuando hacen bien las cosas. Debemos elogiarlos cuando ayudan a otros, cuando adoran a Al-láh, cuando se esfuerzan en aprender su religión, cuando participan en actividades positivas como los proyectos caritativos, etc. El elogio de las cosas buenas debe ser mucho más grande que las recriminaciones por las cosas negativas.

6.En sexto lugar, la religión se les debe mostrar cómo tiene que ser: fácil y agradable, y no algo aburrido o agobiante. Como dijo el Profeta (saws): «El islam es fácil. Nadie es estricto y obsesivo con la religión sin que esta le supere. Así pues, cumplid con vuestros deberes lo mejor que podáis». Y también: «he sido enviado para hacer las cosas fáciles y no complicarlas».

7.Siete, debemos explicar a los niños, con gran emoción, historias verdaderas de los musulmanes, del pasado y del presente, y cómo Al-láh viene en su ayuda y evita su daño. Esto sólo puede tener un efecto positivo. Además, los padres deben rogar a Al-láh para que muestre a sus hijos Su misericordia y los signos milagrosos de Su presencia para que así los hijos puedan ver, con sus propios ojos, el Poder y el Amor de Al-láh. Estas peticiones serán atendidas, insh’Al-láh. Así, el amor y el vínculo a Al-láh será vivo y no se marchitará como si fueran sólo historias del pasado.

Estas son algunas de las muchas cosas que podemos hacer los padres y las madres para proteger a nuestros hijos y a las futuras generaciones de los efectos devastadores del mundo materialista. Rogar por el éxito de estas medidas es completamente vital. Y los padres deben ampliar sus súplicas también a otros padres. Las súplicas que surgen de la generosidad del corazón para los demás también repercuten en uno mismo. Si rezamos por los hijos de otros, los nuestros también se verán beneficiados, insh’Al-láh.

Que Al-láh acepte nuestras súplicas y esfuerzos de todos los musulmanes en relación a sus hijos. Amín.

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